Thursday, April 12, 2012

Costa Rica: drogas, dinero y extranjeros


La situación del narcotráfico en Centroamérica, y específicamente en Costa Rica, ha empeorado durante los últimos años y ahora el gobierno costarricense está tomando decisiones más drásticas para reducir las actividades de los narcotraficantes dentro de su territorio.  En una región que ha sufrido mucho bajo la violencia de dictaduras, golpes militares y guerras civiles múltiples, Costa Rica ha tenido suerte en ser uno de los países que no ha experimentado tales dificultades, y la decisión hacia un enfoque más “armado” y “militarizado” se encuentra con mucha resistencia por parte de la población costarricense.
Costa Rica ha disfrutado de los beneficios de ser un país estable por mucho tiempo, sin el uso de las fuerzas armadas, y carece de muchos de los problemas que han experimentado los países vecinos. Sin embargo, hoy en día la suerte de Costa Rica está cambiando y su territorio se experimenta cada vez más y más problemas asociados con el narco.  No hay una sola razón por el aumento en el tránsito de drogas, mayormente la cocaína, por las tierras costarricenses- hay una mezcla de factores que influyen esta situación.
Elementos extranjeros en Costa Rica
Uno de los primeros eventos que abrió las puertas de Costa Rica al narcotráfico ocurrió cuando el presidente José María Figueres Olsen (1994-1998) aprobó unas reuniones entre Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (las FARC) y el gobierno costarricense durante los 90 cuando hubo reuniones de paz entre el gobierno colombiano y Las FARC(Rojas & “FARC usaron al país). Las FARC se aprovecharon de la situación y decidieron que Costa Rica era un buen lugar para sus esfuerzos políticos en el extranjero (Rojas, “FARC apostó a la clandestinidad en Costa Rica”).  Cuando las autoridades colombianas bombardearon el campamento de Raúl Reyes, guerrillero quien era miembro del liderazgo de las FARC y portavoz de la organización, el 1 de marzo del 2008, encontraron información en las computadoras personales donde él había notado que Costa Rica seguía siendo una área importante para las FARC en sus esfuerzos bolivarianos internacionales y que Reyes había vivido en Costa Rica por un tiempo en los 2000 (Rojas).
Las interacciones de las FARC en Costa Rica durante este periodo dejó bases de influencia y apoyo, las cuales nunca completamente desaparecieron.  Como resultado de los éxitos del Plan Colombia- un acuerdo de apoyo militar y apoyo monetario que fue firmado en 2001 entre los Estados Unidos y Colombia- los narcotraficantes y las FARC se interesaron en este país centroamericano a fines del año 2000 como refugio que carecía de una presencia militar (“Narcos de Colombia y México”).  Aunque este tratado fue firmado en 2001, como todos los labores gubernamentales, los resultados de tales acuerdos o tratados no son instantáneos, y el proceso de retomar sectores de Colombia de las manos de las FARC y los carteles de droga tomó mucho tiempo, y los éxitos grandes- donde murieron miembros del liderazgo de las FARC- solo empezaron ser realizados en los fines de los 2000.  Costa Rica y Panamá son lugares ideales donde estos delincuentes pueden esconderse sin intervención militar por las tropas nacionales porque no hay tropas nacionales.  Para el tráfico de cocaína, la planta de coca necesita ser cultivada en los Andes pero todos los demás procesos en la fabricación de la cocaína pueden ser cumplidos en otros lugares donde hay menos presión o amenaza militar.
Hay un fenómeno similar que ocurre en relación a los carteles mexicanos: como resultado de la lucha contra el narcotráfico declarada por el gobierno mexicano, los carteles mexicanos han enfocado mucha de su estrategia en lo que pasa en Costa Rica (“Narcos de Colombia y México”).  Para explicar qué tipos de acciones hacen estas organizaciones, en un artículo de prensa del 2010, Moisés Martínez informa que en Costa Rica “la mafia y las redes del narcotráfico se han dedicado a reclutar a adolescentes como asesinos a sueldo.” 
La presencia de estos dos grupos de narcotraficantes poderosos en el pequeño territorio costarricense ahora resulta en conflictos violentos para mantener control de las pocas rutas de tráfico en el país (“Narcos de Colombia y México”).  Unas fuentes del gobierno costarricense han declarado que uno de los problemas más grandes con sus esfuerzos contra estas organizaciones ilícitas es que los traficantes siempre cambian sus vías de transporte y sus métodos de operación (“Narcos de Colombia y México”).
Aunque existen estos elementos de narcotráfico de las sociedades mexicanas y colombianas en el territorio costarricense, no es decir que sus acciones son tan aparentes y violentas como las en sus países de origen.  Es como si “una fachada” cubriera muchas de las acciones ilícitas en Costa Rica.  Algunas de las organizaciones narcotraficantes han usado compañías de taxis aéreos para llevar a cabo sus envíos internacionales, y el gobierno de Costa Rica se dio cuenta de esto cuando una avioneta cargada de 177 kilos de cocaína se estrelló en octubre 2010 en el cañón del río Torres en La Uruca, San José (Hulda).  Otra actividad clandestina prevalente en Costa Rica es el lavado de dinero, donde hay impresas cuya función principal es “lavar” el dinero que viene de la venta de las drogas en los Estados Unidos antes de ser trasladado a los carteles colombianos (Sánchez Córdoba).
¿Cómo responde el gobierno costarricense a los problemas?
     En 2010 Costa Rica ya era beneficiario de 4,3 millones de dólares bajo el Plan Mérida, que es un tratado internacional entre los Estados Unidos, México y países centroamericanos respecto a la lucha contra el narcotráfico (“Costa Rica pedirá a EEUU más”).  Muchos miembros del gobierno costarricense en ese momento querían más apoyo del gobierno estadounidense, y en las palabras del Ministro de Seguridad de Costa Rica, José María Tijerino “No podemos ser vistos como un apéndice del Plan Mérida.  No somos algo residual de lo que sucede en México y Colombia; merecemos un plan específico para lo que pasa en Centroamérica” (“Costa Rica demanda Plan Antidroga”).  En el verano del 2010, el congreso de Costa Rica aprobó un nuevo acuerdo antidroga con los EEUU que permite la llegada de tropas americanas en tierra costarricense (“El aumento de ayuda militar”).  El acuerdo autoriza la entrada de 7.000 soldados, 200 helicópteros, 10 aviones, 46 buques artilleros y un portaviones, y el gobierno costarricense insiste que las fuerzas extranjeras estén en el país centroamericano sólo para ayudar con la lucha contra el narcotráfico y niega que el país esté “militarizándose” (“El aumento de ayuda militar”). 
     Costa Rica no pide sólo ayuda militar de los Estados Unidos como recurso único en la lucha contra el narco.  En diciembre de 2011 la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, y el presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, se reunieron para concretar los detalles de un acuerdo mutuo en la lucha contra los narcotraficantes (“Panamá: Costa Rica”).  El acuerdo especifica los detalles del uso de lanchas en ambos territorios y detalla las condiciones de intercambio de información policial (“Panamá: Costa Rica”).  Chinchilla también se reunió con Felipe Calderón, presidente de México, a finales de 2011 para fortalecer sus esfuerzos en conjunto contra el narcotráfico en la región de Mesoamérica (Simón).  Además, los dos países firmaron acuerdos para apoyo mutuo con respecto al narcotráfico y el intercambio de información pertinente a los redes de tráfico (Simón).  Durante su visita, Chinchilla declaró, “Al narcotráfico, al crimen organizado, no se le combate con fuerza.  Se le combate con inteligencia.  Es decir, con uso del información- oportuna- y con buenas técnicas para lograr desarticular las estructuras delictivas y poder entrarle a los temas de las ganancias ilícitas” (Simón).
     Todavía no se sabe las repercusiones de las decisiones nuevas del gobierno costarricense en su lucha contra el narcotráfico.  La sociedad ha elegido combatir la presencia de tales actividades delictivas a través de acuerdos multilaterales con los otros países en la región, ha aumentado la presencia militar en sus tierras, y el gobierno reconoce que deben seguir adelante implementando estrategias inteligentes y no sólo métodos violentos.  Costa Rica está en un punto clave de su historia- tiene que tomar las decisiones cuidadosamente para evitar que su problema con el narco no llegue a convertirse en una situación tan grave, violenta y destructiva como la que enfrentan hoy en día Colombia y México.



Obras Citadas

“Costa Rica demanda Plan Antidroga para Centroamérica.” El Nuevo Diario 16 septiembre 2010. Web. 03 marzo 2012.

“Costa Rica pedirá a EEUU más ayuda para combatir el narcotráfico.” Agence France Presse 04 marzo 2010. Web. 08 marzo 2012. 

“El aumento de ayuda militar estadounidense divide a Costa Rica.” El País 10 julio 2010. Web. 05 marzo 2012.

“FARC usaron al paía en plan de “diplomacia guerrillera.” alDía 31 marzo 2008. Web. 23 marzo 2012

Hulda, Miranda. “Grupo usó compañias de taxi aéreo para narcotráfico.” La nacion 14 febrero 2012. Web. 03 marzo 2012.

Martínez, Moisés. “Resurge el crimen y tráfico de drogas en Centroamérica.” Grupo Negocios de Ediciones y Publicaciones 25 febrero 2020. Web. 08 marzo 2012.

“Narcos de Colombia y México se disputan rutas narco a través de Costa Rica.” Univision Noticias 01 junio 2011. Web. 03 marzo 2012.

“Panamá: Costa Rica y Panamá impulsan lucha conjunta contra el narcotráfico.” La Estrella de Panamá 02 diciembre 2011. Web. 03 marzo 2012.

Rojas, Ronny.  “FARC apostó a la clandestinidad en Costa Rica.” alDía.cr 10 abril 2008. Web. 03 marzo 2012.

Sánchez Córdoba, Álvaro. “Costa Rica en lista negra de ‘lavado.’” alDía.cr 06 diciembre 2004. Web. 03 marzo 2012.

Simón, Laura. “Chinchilla ofrece colaborar en lucha contra el narcotráfico.” Youtube.com. Web. 23 agosto 2011. 

1 comment:

  1. Su ensayo me interesa mucho, especialmente porque puedo relacionarme más al tema debido a mi trabajo en Panamá este descanso de primavera. Como mencionó en su ensayo, Panamá no tiene ejército nacional, sino sólo policía. Debido a su ubicación fronteriza con Colombia, hay un gran efecto del narcotráfico allí. Un día después de salir de la selva Darien, en el sur de Panamá, descubrí que había sido dos campamentos del FARC con muchas armas muy cerca de donde estuve. También, mi experiencia en Panamá me mostró, probablemente como usted vio en Colombia, que la reacción de la población en cuanto al narcotráfico es muy negativa. Su ensayo me dio un análisis más profundo del efecto del narcotráfico en otros países centroamericanos también.

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